martes 24 de febrero de 2009

ya que más da..

Cómo toda esa careta que construimos a nuestro alrededor se vino abajo tan fácilmente…
Esa careta a la que atribuíamos tamaña fortaleza, tan increíble e incorrompible felicidad, esa que todos miraban con cierta admiración, no es más que un simple disfraz.
Un disfraz admirable por fuera, pero tan putrefacto por dentro… tan lleno de dolor, heridas sin curar y cosas sin aclarar.
Careta que cada vez se hunde más y más, y descubre todo lo que nuestros ojos ya veían antes pero no querían aceptar, esos se confabularon con los sentimientos y se cegaron a la realidad, inhibieron el sufrimiento y lo cubrieron de una felicidad prefabricada, ‘perfecta’.
Felicidad que en algún momento tuvimos y duró, porque eso es innegable, pero que por ilusiones, descuido y dejadez se fue fugaz.

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